sábado, 26 de mayo de 2012

¿Cómo dormir a un bebé?


 
En nuestra cultura los adultos acostumbramos a dormir, un promedio, de 8 horas corridas en la noche. Asimismo, tenemos largas jornadas de trabajo en el día. Esto hace que, cuando nace un bebé en la familia, nuestras rutinas se vean alteradas, y anhelamos el momento en el que el niño es capaz de seguir nuestros horarios.
Sin embargo, los niños tienen su propio ritmo de sueño. El mismo forma parte importante de su desarrollo, y acompaña su proceso evolutivo. Por esta razón, difícilmente un bebé dormirá más de 5 horas corridas. De acuerdo al momento evolutivo en el que se encuentre, necesita de ciertos despertares nocturnos, que se irán reduciendo en frecuencia con el correr de los meses.
A modo de ejemplo, un bebé recién nacido hasta los 3 meses de edad, dormirá la mayor parte del día, un promedio 14 a 20 horas, según sus características. Debido a que las necesidades principales son las de alimentarse y crecer, el bebé precisa comer frecuentemente, y se despertará a lo largo de la noche para alimentarse, y así mantener estables los niveles de azúcar en la sangre. En promedio, un bebé recién nacido dormirá por períodos de 2 a 5 horas.

¿Debemos enseñarles a dormir a los bebés?
Es importante entender que los adultos no debemos enseñar a dormir a los niños. Ellos duermen desde que están en la panza de su madre, y al nacer lo harán naturalmente de acuerdo a sus requerimientos. Los adultos enseñamos hábitos y rutinas. Podemos enseñar el hábito de dormir en su cama, de dormir con la luz apagada, y de usar pijama, pero el acto mismo de dormir, no es algo que enseñemos.

Hay noches que se pueden tornar complicadas, por ejemplo cuando los papás están muy cansados y el bebé se mantiene despierto varias horas en la noche. También puede resultar caótico si todas las noches se duerme a una hora diferente, como si duerme durante el día y se mantiene despierto en la noche.
Los papás podemos plantear rutinas que organicen nuestra vida cotidiana, y generen hábitos sanos en el niño. Sin embargo, es muy importante tener expectativas reales respecto al sueño del bebé, y no esperar que cumpla ciertas rutinas antes que su capacidad neurológica se lo permita. Por ejemplo, puede resultar peligroso si le exigimos a un bebé menor a 3 meses, que duerma toda la noche de corrido. No solo no tiene la capacidad de crear este hábito, sino que por sus necesidades físicas, requiere de hidratación y alimentación frecuente.
Según lo que plantean varios autores, se espera que un niño duerma, durante toda la noche, sin despertarse, luego de los 4 años. Hasta entonces, puede haber varios despertares en la noche. Estos van reduciendo en frecuencia y duración a medida que el niño crece.

¿Cómo podemos crear hábitos sanos?
Lo primero puede ser preguntarnos cómo son nuestras costumbres, rutinas y hábitos. ¿Nos acostamos tarde en la noche? ¿La casa es ruidosa hasta altas horas de la noche? ¿Cómo paso tiempo con mi bebé? ¿Lo estimulo demasiado previo a la hora de dormir?
Las rutinas familiares colaboran o no con la forma en que el bebé duerma. Por ejemplo, lo padres que acostumbran acostarse tarde, seguramente mantendrán rutinas y hábitos que hagan que el bebé se duerma a altas horas de la noche. Otra situación que sucede con frecuencia es que los padres llegan de trabajar a la hora que el bebé comienza a manifestar sueño. Esto genera cierta conflictiva familiar, porque el niño se torna molesto, y se suma el cansancio de los adultos. Esta situación se puede corregir induciendo una siesta algunas horas antes, de modo el niño este descansado y pueda disfrutar de los mimos de papá y mamá.
Revisar nuestras rutinas nos pueden ayudar a ver de qué forma podemos mejorar los períodos de sueño.
Para conciliar el sueño es más fácil si estamos en un ambiente tranquilo y si realizamos actividades que nos ayuden a relajarnos. Si deseamos que el bebé duerma a determinada hora, porque esto ayudaría en la rutina familiar, podemos generar instancias de relajación, por ejemplo un baño caliente, ofrecerle el pecho, cargarlo en brazos, entre otras.
Es fundamental ser consecuentes en las rutinas que planteamos. Si un día intentamos que duerma de una forma, y el otro cambiamos la estrategia, es muy difícil que el niño lo pueda incorporar como hábito.

También debemos tener en cuenta la cantidad de horas que puede dormir un niño durante el día. Si nuestro bebé duerme demasiadas siestas, y en la noche nos cuesta que mantenga el sueño, puede ser que le estemos pidiendo que duerma más de lo que puede. Existe lo que se denomina “Ritmo Circadiano” que regula la cantidad de horas que dormimos en el día. De acuerdo a la edad del niño, serán la cantidad de horas diurnas que pueda dormir. A modo informativo, se plantea que hasta los 6 meses los bebés duermen casi 50% en el día, y 50% en la noche. Luego de los 6 meses, comienzan a realizar dos o tres siestas que se van reduciendo en cantidad, hasta que hacia los 18 meses, tienden a dormir una única siesta.
Se plantea que desde recién nacido el niño comience a diferenciar el día de la noche. Este es un proceso que le llevará algunos meses. Pero nosotros podemos ayudarle. Cuando el niño duerme la siesta, nosotros podemos mantener las características del día. Es decir, que la casa este iluminada y hagamos los ruidos normales propios de nuestras costumbres. Si durante el día el niño duerme en silencio y oscuridad, le costará diferenciar cuando duerme en el día, y cuando duerme en la noche.

Por último, recordemos que el sueño es una actividad placentera, que nos ayuda a reparar y cargar energía para un nuevo día. En los niños es fundamental para el correcto crecimiento y desarrollo neuronal. Como padres, podemos colaborar para que la experiencia de conciliar el sueño sea positiva, y que el niño complete su proceso de maduración de forma natural. La forma en que nuestros hijos se duermen es otra oportunidad que tenemos como padres para mostrarles nuestro cariño, enseñando hábitos saludables.

Claudia López.
Licenciada el Psicología
Consultora Internacional de Lactancia Materna (IBCLC)
Educadora de parto Lamaze (LCCE)


sábado, 29 de octubre de 2011

Carta para un papá primerizo.



Te has enterado que tu pareja está embarazada, ¡qué alegría! Vas a ser papá. Muchos sentimientos e ideas pasan por tu cabeza en ese momento. Puede que el bebé haya sido buscado, como puede que no. Quizás hace tiempo esperas ser padre, o te ha tomado completamente por sorpresa. Sea cual sea el caso: ¡muchas felicidades! Te estás embarcando en un viaje sin retorno, del que jamás te arrepentirás. Quizás en tu familia haya cosas que empiezan a cambiar. La atención de tus padres y suegros se puede centrar en la llegada de un nuevo nieto. Te puede resultar un tema monótono cada vez que vas a un evento social, las amistades no dejan de felicitarte y darte todos los consejos que se les ocurran, de los cuales, seguramente, no recuerdes ninguno.

El cuerpo sexy de tu mujer comienza a cambiar, logrando una sensualidad diferente que muchos hombres encuentran sumamente atractiva. Su panza no deja de crecer. Quizás notes cambios en su carácter, puede estar un poco más sensible o rezongona. Seguramente aparezca con planteos extraños para ti, por ejemplo, puede que quiera desesperadamente salir a comprar una cuna para el bebé, y tú pienses “si todavía faltan 3 meses para que nazca”. Esta ansiedad te puede resultar extraña. Puede ser que tú seas más práctico. Quizás no notes la diferencia entre el color turquesa y el azul cielo para la pared del cuarto del bebé. Sin embargo para algunas mujeres puede ser una decisión fundamental. Seguramente en pocos meses hayas aprendido el significado de muchas palabras nuevas, por ejemplo la diferencia entre un pelele y una bata, y hayas aprendido que existen ordeñadores para que tu señora se extraiga leche.

En un lapso corto de tiempo te enfrentarás a muchos desafíos. La familia comienza a adaptarse a la llegada de un nuevo integrante, y veras como tú mismo te ajustas a esta realidad. Pero como todo proceso, implica ansiedades, miedos y fantasías que siempre es bueno exteriorizarlas, encontrarles un sentido y transformarlas en positivo, lo que llamamos “capitalizar”.

Una de las principales interrogantes que te surgirán es la pregunta de ¿cómo serás como padre? ¿puedes imaginarte cambiando pañales? ¿levantadote en la madrugada? ¿calmando cólicos? O piensas que eres de los padres trabajadores que prefieren delegar esas actividades a personas más “competentes” (que tú crees que lo pueden hacer mejor).

¿Deseas ser un padre activo, que participa de las clases de parto, y desea ver el nacimiento de su bebé? ¿O prefieres tener un rol más pasivo y apoyar desde la distancia? Es totalmente genuino hacerse estas preguntas. Socialmente se ha puesto mucha presión en el rol del padre, que se ha transformado en estos últimos años de una manera vertiginosa. Recordemos que unas décadas atrás era impensable ver a un padre entrar a la sala de partos. A nadie se le ocurría invitar a los hombres a las clases de preparto. Existen muchas historias, no tan lejanas en el tiempo, en donde los papás iban a ver a su hijo recién nacido en el horario de visita del hospital. Es bueno darnos cuenta cómo se fue transformando este rol, para comprender las presiones y estereotipos culturales a los que tú, papá, te estás enfrentando.
Preguntarte qué tipo de papá quieres ser, te va a ayudar a tomar decisiones más genuinas y disfrutar lo máximo posible del nacimiento de tu bebé.

Puedes temer sentirte excluido. El tiempo y la atención que tu pareja te dedicaba, ahora no lo tendrás en exclusividad. Tampoco la atención de tu familia ni de los pares. Desde el embarazo notas que has pasado a un segundo lugar. La gente le habla a la panza de tu mujer antes de saludarte a ti. Tu pareja está radiante, y le sienta muy bien toda la atención que está recibiendo. Pero es bueno que sepas que ella también teme perder tu atención cuando nazca el bebé. Y está en ambos cuidarse y procurar momentos en donde reencontrarse. Creías que a tu pareja solo le atrae tu buen porte y físico, te asombrarás de cuánto más se enamorará de ti al verte cambiar pañales o limpiar provechos.

La economía del hogar también te preocupa, ¿y a quién no?. Hoy en día criar a un niño no es nada barato. Si sumamos pañales, ropa, visitas al médico, remedios, una niñera o guardería, etc., vemos que cualquier economía familiar media se vería afectada. Socialmente el padre siente una presión importante en este aspecto. Aunque no se presente de forma consciente, en la mayoría de los casos, existe cierta incertidumbre de “¿podré sostener económicamente a mi familia?”. En nuestra sociedad se observa generalmente que es el hombre el que aporta el mayor sueldo a la casa. Entonces, los papás se preguntan, “¿Qué pasa si pierdo el trabajo?, ¿Qué pasa si no me va bien económicamente?”. Este es un miedo genuino, en una cultura inestable. Conversarlo con pares, amigos y familiares que estén en la misma situación puede ayudar a sostener esta ansiedad.

Pronto el embarazo pasará, y luego de aproximadamente 40 semanas de espera, te encontrarás con tu hijo, ese bebé que tanto has imaginado en tu mente. Seguramente no sea parecido a lo que pensaste, si no que mucho más lindo. Hasta ahora mamá podía sentirlo mover en su panza, pero ahora tú podrás verlo en “vivo y en directo”. Tu bebé reconocerá tu voz, y tú notarás cuántas cosas tienen en común. Al principio puede no ser fácil acomodarse. Deben conocerse los tres. Seguramente dediques mucho tiempo en cumplir una función de sostén, apoyando a tu pareja en la lactancia, y acompañando en el cuidado del bebé. Pero verás que con el correr del tiempo las cosas comenzarán a acomodarse. Volverás a trabajar, y la vida social continuará. Con el tiempo te darás cuenta qué significa ser padre y como juntos van construyendo su propia familia.

Claudia López
Lic. en Psicolgía
claudia.lopez@nacemama.com
www.nacemama.com

viernes, 26 de agosto de 2011

Agosto: Mes de la Lactancia Materna. MITOS FRECUENTES

Lactancia Materna: Dificultades frecuentes y cómo superarlas.

La Semana Internacional de la Lactancia Materna se celebra del 1 al 7 de Agosto. En la misma participan más de 170 países de todo el mundo. El lema de este año es: “¡Comunícate! Lactancia Materna una experiencia 3D”.
Este año celebramos los esfuerzos colectivos alrededor del mundo para proteger, apoyar y promover la lactancia materna. ¿Por qué hablar de lactancia materna si están aumentando las tasas globales de lactancia materna exclusiva? ¿No es la lactancia un proceso normal y fisiológico? Pues sí. Pero solo lograremos mantener estos índices, si todos los involucrados nos comprometemos a promover los beneficios de la lactancia materna, y a informar de forma responsable sobre los perjuicios de la leche artificial.

Los papás y las mamás son los principales protagonistas en esta historia. Tomamos muy naturalmente la preparación para el parto. Casi todas las mamás participan de los talleres prenatales, y generalmente son acompañadas por sus parejas. Pero pocas veces son conscientes de que el momento del parto dura solo unas horas, y luego del nacimiento comienza un viaje mucho más largo: la crianza. Aquí aparecen nuevos desafíos, entre ellos la lactancia. Por lo general el taller de lactancia está al final de los talleres de parto, y es asombroso como muchas veces los papás y mamás faltan a este taller, o participan con poco interés.
La información y la prevención son la clave para una lactancia exitosa. Papás empoderados, que pueden tomar decisiones con conciencia, van a comunicar su experiencia a sus pares, siendo los principales promovedores de la lactancia materna.

En ciertas ocasiones aparecen ciertos obstáculos que limitan la lactancia materna, y hacen que finalice mucho antes de lo esperable. La OMS, como la Sociedad de Pediatría del Uruguay recomiendan amamantar exclusivamente hasta los 6 meses, y luego junto al alimento sólido, hasta los dos años. Mencionaremos las razones que las mamás describen como más frecuentes para destetar antes de tiempo, y cómo superarlas:

“Porque mi leche es mala y no engorda”
La idea de que la leche pueda ser de mala calidad y que por esa razón el bebé no este engordando, es una de las principales razones de destete temprano. Lo curioso es que es un mito totalmente FALSO! La leche de cada madre está especialmente diseñada para ese bebé. Una mujer no tiene la misma leche para un hijo que para el otro. Es un alimento “vivo”, va cambiando de acuerdo a las necesidades del momento. No es la misma, la leche que una madre va a producir para un bebé prematuro, que para un recién nacido a término, que para un bebé de 3 meses u otro de un año. La leche cambia a lo largo del día, como también a lo largo de una mamada. Aquí lo principal es la confianza y la información. La mamá y el papá deben conocer la importancia que tiene la leche materna para el desarrollo de su hijo, y confiar que es el mejor alimento que le puedan proporcionar. Pueden haber múltiples razones por las que el bebé no engorde, y ninguna de ellas es la leche materna. Aquí es muy importante que un profesional especializado en lactancia pueda corroborar la técnica que se utiliza, evaluar si el acople es correcto y si la postura es adecuada. Si la técnica es incorrecta, puede llevar a una baja transferencia de leche, lo que hace que el bebé no engorde.

“Porque tengo poca leche, no produzco suficiente leche”.
Esta dificultad es una percepción que encontramos con frecuencia en las mamás que consultan. Sin embargo, muchas veces es una percepción y no una realidad. Manejamos como regla que “todo lo que entra tiene que salir”. Si el bebé moja suficientes pañales y sube correctamente de peso, entonces la producción de leche es la adecuada. Una vez que la leche “baja”, al tercer o cuarto día postparto, el bebé mojará cerca de 6 pañales desechables. Si esto no sucede, y los papás notan que el bebé no moja tantos pañales, es conveniente consultar con el pediatra. En caso de que haya una baja producción real, se puede remediar. La glándula mamaria, como cualquier glándula, va a producir de acuerdo a la estimulación que reciba. Para aumentar la cantidad de leche que produce, la mamá debe procurar estimular con mayor frecuencia, ya sea extrayéndose con ordeñador, o amamantando más seguido. Por ejemplo, a la hora de haber amamantado a su bebé, puede intentar extraerse leche. Si realiza esto cuatro a cinco veces por día, durante tres o cuatro días, con seguridad aumentará su producción.
Asimismo, las mamás deben recordar que la congestión mamaria sucede estos primeros días postparto, y luego no sentirán sus mamas tan tensas como en este momento. Algunas mujeres creen que, al no sentir congestión, entonces ya no tienen tanta leche. Esto no es así, las mamas comienzan a regular su producción, y la mayor parte de la leche se produce en el momento que el bebé toma.

“Porque tengo grietas”
Las grietas son lastimaduras que se pueden producir en el pezón, y siempre son debido a un acople incorrecto. Cuando los pezones se tornan rosados y sensibles, es el primer indicio de que se está por producir una grieta. Es sumamente importante que la mamá consulte en este momento, ya que de no corregir la técnica, se producirá la grieta. Algunas profesionales que no están correctamente informados, indican a la madre alternar el pecho directo con la mema. Esta no sería la solución más indicada, ya que ofrecerle una mamadera a un bebé de forma prematura puede ocasionar complicaciones mayores, y no es la solución al problema. Al comprender que la grieta se ocasiona por la técnica que se utiliza, entonces al corregir la misma, la grieta se cura, y el dolor disminuye notablemente. A modo de resumen, una técnica correcta implica que el bebé se acople con su boca bien abierta (formando un ángulo obtuso), con sus labios para “afuera” (se le llama “boca de pescado”). Asimismo, su cuerpo debe estar firmemente sostenido y alineado, sin que se le toque la cabeza. Lo sostenemos desde la nuca a lo largo de la espalda.

“Porque estoy muy cansada, me agota amamantar, me es más fácil darle una mamadera”
Es cierto que el puerperio es un momento de la vida donde el cuerpo se pone a prueba. La mamá viene de 9 meses de embarazo, seguramente descansando mal o poco en las últimas semanas. Luego transita por el trabajo de parto y parto, para finalmente intentar recuperarse en el puerperio. Pero las primeras semanas suelen ser cansadoras, con pocas horas de sueño seguidas, intentando acomodarse al nuevo ritmo familiar. No en vano se dice que la “naturaleza es sabia”, porque al amamantar, el cuerpo de la mujer libera ciertas hormonas que inducen al sueño, y aumentan la sensación de satisfacción. Estas le facilitarán el descanso, la recuperación y colaboran en la construcción del vínculo con el bebé. Es decir, que la idea de que la lactancia cansa más, es un mito, el amamantar está diseñado para ayudar a la mujer en su nueva tarea. Lo que algunas veces sucede es que, cuando la técnica no es correcta, la mujer experimenta situaciones frustrantes, como pueden ser las grietas, el rechazo del pezón, entre otras. Pero éstas se pueden prevenir o corregir con el correcto asesoramiento.
Más aún, la leche materna es el alimento ideal para el desarrollo del bebé. La leche artificial pretende copiar la fórmula de la naturaleza, pero esta copia es imposible de lograr, ya que como hemos mencionado anteriormente, la leche materna se va transformando y ajustando a las necesidades propias del infante.
La leche artificial es a base de leche de vaca, sus proteínas al ser agentes extraños para el cuerpo del bebé, pueden generar sensibilidad y hacerlo propenso a las alergias, entre otras múltiples consecuencias. Por esto, es importante que los padres tenga presente que la leche de fórmula solo se debe dar al niño con indicación médica. A ningún padre se le ocurriría darle un antibiótico a su bebé porque simplemente “le parece que lo necesita”. Con la leche de complemento sucede lo mismo.

Existen múltiples razones por las que se desteta antes de tiempo a un bebé, es decir, que por dificultades, una mamá deja de amamantar antes de los 6 meses. Muchas veces estas dificultades son obstáculos que se pueden prevenir o superar con información y el apoyo del entorno.
En el presente mes de Agosto celebramos la semana internacional de la lactancia materna. Es una excelente oportunidad para compartir con los papás y mamás la importancia que tiene la misma para el desarrollo neurológico, físico y psicológico del bebé. Invitamos a que todas las mamás y papás que hayan apostado por la lactancia, que compartan su experiencia con otros padres, que cuenten como superaron sus dificultades, que recursos conocieron y que beneficios descubrieron. Vamos a comunicarnos, y hacer de la lactancia una experiencia 3D.

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